Sakkara de Teresa Garbí

9788416034437

La autora escribe: “A un lado de la vía se puede mirar sin encontrar el horizonte. Al otro lado se difumina el final en una mancha negra” El que observa, entonces, el que lee, se sitúa ante un escenario donde el vacío le tiene como rehén y, a la vez, como protagonista. Es un recurso plenamente literario: el que le ubica en un centro de protagonismo sin quererlo; es así como el lector –necesariamente, como ha de ser en literatura- se implica en lo narrado y vive cuanto haya de ser la historia por venir. Fantástico, emocionante.

A las pocas líneas he aquí que vuelve a encontrarse ante ese escenario que ahora ha ganado en precisión formal, lo que hace que ese lector entre en la acción como un elemento vivo, no sólo deudor de la historia de ficción en la que ha sido, a pesar de su voluntad –salvo la audacia extraordinaria de la voluntad de leer- implicado y ya ‘entabla relación’ con los acontecimientos: “Hace mucho calor. Brillan los rostros húmedos por la intensidad del sol. Bajo una palmera se han colocado las autoridades. Se empujan par aprovechar su exigua sombra. Visten trajes negros, que agrisan sus caras impasibles. Nadie habla” Repárese, después de la ubicación física de la escena, en este contraste de color que otorga vida y realidad de un modo preciso, sobrio, inexcusable: visten trajes negros que agrisan sus caras. Nadie habla.

El halo de misterio como intriga permanecerá durante toda la narración. También en el relato ‘Líneas en la puerta’: “Cada uno inventa su vida como puede, en unos cuantos recuerdos de algo que no existió nunca”

El lenguaje es, al fin, quien crea la acción y los caracteres. Es quien define los tipos, quien otorga veracidad. La historia ya es humana, ya es real. Tal es el secreto del autor eficaz, el que hace buena la literatura como vehículo de convicción, como trasunto de una realidad posible. Así se crea el vínculo necesario, así se transmite el juego creativo.

La autora, Teresa Garbí, nos adentra, pues, con esta gavilla de relatos profundos en la trama, relatos elaborados bajo el marchamo de un lenguaje muchas veces poético, dentro de unas historias donde lo humano, observado con precisión y minuciosidad, está vigente en cada línea, y donde parece existir un nexo de unión en el recorrido inexcusable que a todo protagonista afecta: entre el principio y el fin existe… un secreto. Un secreto que podría resumirse en una breve frase que aparece en su relato ‘Villamediana’: “De nuevo tenía que amar”

Una definición de vida. Una lectura que subyuga

 

Reseñado por Ricardo Martínez-Conde

Escrito por Teresa Garbí

Teresa Garbí nace en Zaragoza. Estudia Filología Románica en esa ciudad y cursa estudios de Bellas Artes, en Barcelona. Ha trabajado en el Colegio Universitario de Huesca; en Institutos de enseñanza Media de Lérida y de Valencia; en la Escuela Superior de Arte Dramático de Valencia y en la Biblioteca Valenciana. En 2013 funda Uno y Cero Ediciones.
Entre sus obras de creación destacan: Grisalla, 1981; Espacios, 1983; Alas, 1987; Cinco, 1988; La sombra y el pozo, 1993; El pájaro solitario anida tras el muro, 1997; El bosque de serbal, 2001; Desde el silencio, nadie, 2007; Leonardo da Vinci: obstinado rigor, 2009.
Ha publicado un ensayo: Mujer y literatura, 1997, y varios libros para aprendizaje de español y para lectura de enseñanza media (Una pequeña historia, 2000; La gata Leocadia y La gata Leocadia en la granja, 2002; El regreso, 2005), y dos ediciones de obras clásicas: El caballero de Olmedo, de Lope de Vega, 2004, y Romancero gitano, de García Lorca, 2011.

Ficha técnica

 

Título: Sakkara
Autor: Garbí, Teresa.-
Fecha: Junio de 2015
Colección: Narrativa, nº 56
Páginas: 328 págs.
Medidas: 15×21 cm.
Cubierta: Rústica, plastificado mate
isbn: 978-84-16034-43-7
pvp: 16 €
Esta recopilación de relatos, que lleva por título Sakkara, afronta diferentes temas que inevitablemente hemos de tratar en todo tipo de escritura: la fugacidad y la inoperancia de cualquier actividad humana, la infancia, la pobreza, la incomunicación, la injusticia y la crueldad frente a la lucha por la libertad. El conjunto del libro se define con la imagen de la pirámide de Sakkara, tan antigua y poderosa, con sus más de dos mil quinientos años de antigüedad, pero condenada, como todo en la vida, a convertirse en un montón de arena que terminará por desmoronarse, sin dejar rastro.
Porque como dice uno de los personajes: «Hemos construido la vida para el viento, para que el viento la destruya».
De esa destrucción solo queda la nada: «Hermosa palabra para designar aquello que no está en las palabras». Pero también la lucha de los seres humanos por conseguir que nuestra obra, «una sombra, se mantenga en pie». Porque, en definitiva, «todo es y no es definitivo: sólo palabras».

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