Qué interesante el conocer no solo la posible vida atribulada del santo, sino poder identificarle con una iconografía propia, lo que nos retrotrae a la didáctica de las iglesias en la edad media, edad seductora donde las haya. Convengámoslo: el título semeja haber sido perfectamente concebido para seducir. En efecto, ahora conocemos en este apasionante  libro (luego de la larga letanía de la repetición de sus nombres por parte no solo de nuestros padres, sino de las amigas aficionadas a las celebraciones religiosas o de  las tías pulcras y beatas o parientes que comulgan-de una u otra manera- con frecuencia […]

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